1 ene 2008

Mis nueve días de navidad: Viernes 21 de diciembre. El viaje a Tula

Como era predecible, pudimos haber despertado en mejores circunstancias. Cuatro horas no dejan mucho margen para descansar. De hecho, yo ni siquiera dormí bien, por estar con el pendiente de despertar a la hora adecuada. Quizás fue estar en este estado que hizo que, al llegar al aeropuerto, nos diéramos cuenta de que nos faltaba una maleta.

Mi hermano Rodolfo, quien nos dio raite, regresó con mi papá a traerla. Afortunadamente, en este caso, la manía de mis padres por adelantarse dos horas (y no una) para llegar al aeropuerto nos dio el margen de tiempo necesario para la maniobra. Mientras tanto, mi mamá y yo dormitamos en la sala de espera.


Al final no hubo ningún otro problema. En el avión, sin embargo, el paisaje fue más interesante que conciliar el sueño.

Idílico paisaje en la sierra sinaloense.


Celaya, Gto.


La comida del avión...

...dejó algo qué desear. Bueno, al menos fue gratis.

Tras la escala de una hora en Guadalajara, llegamos a la ciudad de México. En el centro del país se sentía una gran diferencia térmica; yo no aguanté y me quité la chamarra. Y eso que no estamos contando la cantidad de gente que abarrotaba la sala de llegada.

La construcción de la terminal 2 no resuelve el problema.

Sin embargo, los taxis ahora tienen un lugar adecuado para abordarse.

La gente espera más ordenadamente.

Tras una breve espera, abordamos una camioneta con destino a la Terminal de Autobuses del Norte, una de las cuatro que existen en la Ciudad de México.

Welcome to Mexico City. (Lo azulado de arriba es por el vidrio del carro)

La ruta que seguimos coincide con la de la línea 5 del Metro... y a mí me encanta el transporte colectivo en tren.

El típico tráfico sobre la avenida, la vía del metro a la izquierda, un paso peatonal...
y en amarillo, las guardas para tratar de evitar los suicidios.

La estación Oceanía.

Esta estación hace transferencia con la línea B, que comunica a
la ciudad con los suburbios del noreste.

Cada estación del metro tiene, además de su nombre, un logo; esto es para ayudar a que los analfabetas las identifiquen. El de la estación Aragón es una ardilla, pues cerca de aquí está el Bosque de San Juan de Aragón, que contiene un zoológico.

Bienvenidos a la Delegación Gustavo A. Madero;
mantenga sus pertenencias a la vista en todo momento.

Así como tiene lugares altamente glamorosos,
otras partes de la Cd. de México distan mucho de serlo.

Todas las manifestaciones de arte se ven exaltadas en la metrópolis.

Esto dista mucho de ser arte urbano, pero es definitivamente muy capitalino.

No habíamos comido, pero en cuanto llegamos a la central de autobuses, otro maletero cargó nuestro equipaje, así que no paramos hasta estar justo en el andén. Bendito sea Bimbo y sus higiénicos panes en bolsita.

La gran antesala de la terminal, en forma de arco, hace fácil su recorrido.

La terminal tiene capacidad para más de 120 camiones a la vez, y esto no es suficiente. En la foto, se ve un camión de una de las líneas que sirven a la zona de Tula y Tepeji, llamado "Ovni Bus" (¡ja!)

De las dos horas y media de camino que hicimos, una y media la pasamos atascados en el tráfico de la zona conurbada. Para cuando llegamos a Tula, Hidalgo, eran casi las 6 pm.

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Tula, más que una ciudad pequeña, es un pueblo grande. Su relativamente pequeño tamaño no hace justicia a la grandeza de su historia, pues fue la capital de la civilización tolteca, que gobernaba desde aquí los valles de México y Puebla, y tenía influencia hasta Centroamérica; esto entre los siglos X y XII. La moderna Tula de Allende fue fundada en el valle bajo el templo prehispánico por los franciscanos, como pueblo de misión, alrededor de su inmensa catedral.

Hoy día, como cabecera de su municipio, cuenta con todos los servicios y, junto con Tepeji del Río (unos 15 km. al sur), es el núcleo de una región eminentemente agrícola, pero que obtiene gran parte de sus ingresos económicos mediante la refinería de petróleo, tan grande como Tula misma, y que concentra las operaciones que alguna vez estuvieron en la Ciudad de México.

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Quien vive en Tula es mi primo Juan José Plascencia. Originario de Reynosa, Juan llegó en su juventud a trabajar en la refinería y aquí se quedó. Conoció a Lucy, mi prima, y criaron una familia de dos hijas: Jazmín y Lizeth (Jaz y Liz). A pesar de ser mi primo, la edad de Juan se parece más a la de mis papás; sin embargo, mi primo me trata como a un igual.

Liz y su novio Freddy nos recogieron en la central; Juan se llevó nuestras maletas aparte. Su casa, en el llamado Barrio Alto, está a un par de cuadras del centro, por lo que no tardamos en saludar a la familia y reponernos de la malpasada al más puro estilo hidalguense: con deliciosos guisos; específicamente, con unos "chilaquiles duros" (con la tortilla crujiente en la salsa), frijoles y quesos frescos.

Debo confesar que la primera vez que conocí la casa de Juan (hace no mucho) fue de: "qué color rosa tan chillante". Pero estaba menospreciando el verdadero valor de esa casa... que más que una casa, es un verdadero hogar, no solo para quienes ahí viven, sino también para todos los que llegan. Ciertamente, son constantes las visitas, en especial de los hermanos de mi prima Lucy, quienes alegran el ambiente. En ese momento me tocó reconocer a varias personas, que, sin yo acordarme de sus nombres, me recibían con un sincero y gozoso "¡Fer, qué bueno que viniste!"

También me tocó conocer gente nueva. Una de las personas que conocí, con quienes compartimos el alimento, fue una de las sobrinas de Juan. "Mira primo", me dice con su voz alegre y aguardientosa, "aquí esta muchacha tiene el 90% de beca en el Tec de Monterrey; está estudiando... eso de robots... ¿cómo se llama eso que estudias?"

"Mecatrónica, tío", responde ella. Sonriente, morenita, chaparrita, dejaba ver su inteligencia y su sencillez. Más tarde, en la cena, me contaba que apenas había cursado el primer semestre. Me cayó muy bien.

También platiqué con Freddy. Hacía tres años, cuando lo vi por última vez, estaba estudiando. Hoy día trabaja en una nueva empresa en la que, como asesor, ayuda en Pachuca a los empresarios a tomar conciencia de la importancia de la calidad en sus procesos. En un estado en franca depresión económica, su labor apoyando a los generadores de empleos es importante: "Lo hacemos con ganas, pero sobre todo nos gusta tener una dimensión social en nuestra razón de ser". Impresiona más aún su audacia en la proyección: "Mi Fer", me dice, "nosotros estimamos que en cinco años seremos una casa de bolsa".

Sin lugar a duda, gente con grandes proyecciones y mayores corazones.

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Tras jubilarse de su trabajo en la CFE, Juan se mantiene moviéndose, recorriendo el pueblo y lugares vecinos de arriba abajo, organizando rifas, tandas y vendiendo joyería; no hay día que pase que no mueva algo de su negocio. Después de la cena, Juan me llevó a una de sus pesquisas; primero pasamos por el centro.

Después llegamos a la casa de una familia, donde la señora de la casa y sus dos hijas adornaban para la navidad. Nos hicieron pasar, nos ofrecieron café y Juan y la señora se engarzaron en amena plática. Sin ninguna reserva me atendieron, protegido bajo la "credencial" de mi primo; con tanta familiaridad como si yo también fuera un amigo de la familia.

Resultó que mi primo iría pronto a Reynosa a pasar año nuevo con su mamá (mi tía Emma) y pasó para ver qué se ofrecía. Le hicieron un par de encargos que no recuerdo por tener mi mente concentrada más allá de la ventana que tenía frente a mí:


En la vida había visto un árbol de nochebuenas. Creo que mi mente solo relaciona las nochebuenas con macetas. Más tarde, la señora de la casa me permitió (de hecho, me sugirió) pasar a su jardín para poder tomar la foto.

La calle y el valle.

Me pregunto en qué momento se perdió en Mexicali esa familiaridad.

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Mi prima Liz me permitió dormir en su cuarto, mientras mis papás ocuparon la recámara principal. Es decir, tuve privacía... un lujo que no pensaba que iba a tener en este viaje. Nos fuimos a dormir temprano, pues el día siguiente sería de mucha agitación.

Me fui a dormir, pues, con mucho sueño... y un buen sabor de boca.

Feliz año 2008.

Mis propósitos en años anteriores tenían mucho qué ver con mayor independencia y con mudarme a mi departamento. Hoy mis metas han cambiado. Este año quiero:
  • Comenzar, al menos, con la remodelación del departamento junto a mi casa. (Mudarme ahí es cosa aparte. La verdad, económicamente ni me conviene... e independencia, ya la tengo.)
  • Abrirme más para con Dios y para con mis papás. Una lucha en progreso.
  • Aprender más sobre mi fe. Para eso estoy de catequista. ^_^
  • Poner mi máximo esfuerzo en el trabajo. Vienen tiempos MUY interesantes; para aprovecharlos al 100%, hay que ponerse las pilas.
Ahora bien, los propósitos que sé que serían buena idea, pero necesito más impulso para lograr plenamente:
  • Leer más. Me refiero a libros reales, físicos. Cada vez tengo más en mi lista por leer.
  • Hacer ejercicio; no es que esté exuberantemente gordo, pero ciertamente es solo por mi reticencia que no he comprado pantalones de talla 36.
No se me ocurre nada más. Ni es necesario. Al final, el año y lo que hacemos en él resulta mucho más azaroso de lo que se puede imaginar el primero de enero. Como sea, sí espero que este año sea mucho más interesante, y por lo tanto, lleno de desafíos, pero también de expectativas de crecimiento personal, familiar y comunitario... en pocas palabras, más vivo. Al fin que de eso se trata la vida.

Mis mejores deseos, amigo lector, y un abrazo muy grande.

31 dic 2007

Mis nueve días de navidad: Prólogo

Anoche, alrededor de las 11 pm, mis papás y yo regresamos a casa, a Mexicali.

El cúmulo de experiencias vividas, sea por su variedad, por su complejidad o tal vez por su sencillez, no podrían quedar justificadas en un solo relato. Sí puedo decir, en una frase, que esta navidad queda clasificada como "importante"; ciertamente fue una ocasión para descansar, aprender, disfrutar, pensar, cansarse, rezar, abrazarse... vivir.

Desde el inicio pensé que sería una mejor idea si hacía un relato, día por día. Solo así podría acercarme a hacerle justicia a las diversas vivencias. Con este propósito, me llevé la laptop, no para conectarme a internet (hacer un "broadcasting" en vivo habría sido ideal, pero poco asequible), sino más bien como repositorio de las fotos que procuré ir tomando, en su doble función de arte y de memoria visual.

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A manera de prólogo.

¿Cómo es la vida de un geek? En mi caso, rodeada de computadoras que significan, al mismo tiempo, trabajo, estudio y diversión; vehículo de comunicación y, a veces, fuente de frustración. Como sea, el geek también requiere el contacto humano - de otra manera no podría ser plenamente geek: es la eterna cuestión filosófica: ¿si el árbol cae cuando nadie lo oye, realmente cayó? El geek se expresa como tal cuando convive como tal, sea con los demás o consigo mismo.

Con todo, la interacción implica que un geek no puede quedarse en el frío mundo del metal y los intangibles bienes electrónicos. Como toda persona, buscamos, a veces anhelamos el contacto humano. En mayor o menor medida, me es necesario transgredir mi barrera para encontrar experiencias diferentes, agregándolas a mi sistema.

La semana anterior a la partida fue una de menos trabajo y más preparación psicológica. Lo que no salió, no salió; lo que hay que preparar, a hacerlo rápido. Ir a conseguir regalos tendrá que ser más pronto; preferiblemente cuando a nadie se le ocurra cruzar a Calexico. Las bolsas de regalos se acumularon en mi cuarto; cumplí con varios compromisos; a instancias de mi mamá, aparté la ropa para llevarme y tuve que comprar ropa interior nueva.

El día 20 de diciembre fue jueves; ustedes lo recordarán. Yo lo recuerdo como mi último día de trabajo de este año: en consideración a ello, en Ingenio fuimos a comer; más tarde, tuvimos nuestro brindis.

Hugo, Orlando y mi "hermana" Rosita, listos para el brindis.

Kena y Jorge son novios. Kena cantaría en un recital ese día.

Todos somos amigos en Ingenio, por lo que, a pesar del ambiente gris-azulado, institucional, los civilizados deseos de prosperidad terminaron dando paso a momentos más informales. Hugo, nuestro presidente, nos anunció que el 2008 viene cargado de momentos emocionantes como empresa, por lo que debíamos prepararnos: el máximo esfuerzo nos será exigido tan pronto pongamos un pie en el inmueble, desde el día 2 de enero.

Kristyan, Ernesto e Iskra.



Tan pronto salí, acudí a casa de Olga, con la intención de darle a su novio Vincent su abrazo de navidad y su despedida. La idea original era ir a un café, pero Olga andaba algo enferma de la gripa, por lo que me recibió en pijama en su casa.

Olga y Vincent. Fuera de cuadro: los pantalones de franela
con motivo de Garfield de la anfitriona.


Más tarde llegó el Chino, quien nos pidió un favor. El bato, por muy seco que pueda ser, también es detallista, sobre todo cuando quiere quedar bien con alguien. Esta vez se decidió por regalar a cierta persona, con quien está desarrollando lazos, una interesante tarjeta de cumpleaños: una canción; más exactamente, la - desafinada - interpretación de alguna canción de Los Beatles, misma que terminó siendo "I want to hold your hand".

Como siempre, el Chino andaba cansado de su trabajo en la planta de Sony.
Aquí estaba estudiando la letra de la canción.


El Chino puso la idea, el micrófono y el sentimiento; yo, la guitarra y el software de grabación; Olga la sala de su casa y el internet; Vincent los rasgueos... y todos, nuestras laptops.

Su humilde servilleta.

Resultó que "el Vicente" sabe de guitarra clásica y rápidamente
pudo sacar la canción, con todo y bajeos.


Los lectores de este blog recordarán que Olga es mi amiga de la universidad que se fue a estudiar su posgrado a Italia; desde antes ya conocía a Vincent, quien es oriundo del sur de Francia; al encontrarse, su ciber-amistad se tornó en un fructífero noviazgo.

Ambos acababan de regresar de un tour por el centro de México, similar a lo que yo habría de experimentar. Para Olga, significó conocer mejor sus raíces; para Vincent fue una experiencia cultural. Esa noche, para todos, fue algo multinacional: los mexicanos y el francés cantábamos en inglés una canción (de los Beatles, para ser exactos) para una muchacha china radicada en Costa Rica.

Fue muy divertido. Pero también me puso a pensar: ¿cómo se llevan las familias multinacionales? O más bien: ¿de dónde sale esta multiculturalidad? Me maravillé con las posibilidades que los medios actuales ofrecen.

Yo, sin embargo, estaba a punto de sumergirme en lo contrario: sería un viaje de nueve días hacia atrás, hacia mis propias raíces; conviviría con familias en donde el internet, la pluriculturalidad y los rápidos cambios de la aldea global tienen menos efecto que la tradición del día a día, el contacto físico y la fraternidad. Lo que iría a (re)descubrir no solo sigue el rastro de mi propia herencia familiar: es su evolución en un medio distinto, en un México diferente, en una localidad de tradiciones y valores diferentes, tradicionales... ¿obsoletos?

Ya desde antes, había estado yo sobre el rastro de poder abrirme más hacia mi propia familia nuclear: mis papás. Ellos envejecen; yo avanzo con paso firme hacia los treinta. En este orden de cosas, ¿cómo me corresponde interactuar? ¿Cómo debe evolucionar mi relación para con ellos, de manera que no se me escape ningún momento? ¿Cómo abrir más mi corazón, sin llegar a la inmadurez o la vulnerabilidad?

En mi cabeza quedaron las preguntas mientras regresaba de mi pequeña juerga, más o menos a las once treinta... y se volatilizaron al encontrarme una casa iluminada y - para mi molestia - muy activa (y con lo cansado que estaba...) Al final, terminamos durmiéndonos a la una de la mañana; solo tendríamos cuatro míseras horas para recuperarnos, arreglarnos y tomar el vuelo de las siete.

19 dic 2007

En tres patadas.

A pesar de estar en Adviento, de traer el tono festivo y todo, este día comenzó gris, se puso de todos los colores, pero termina de nuevo gris.

Como sea, uno de los realces de hoy fue el concierto navideño del Coro María Niña y de Innuendo (los Hnos. Caldera), acá en mi parroquia (Medalla Milagrosa). Fue sencillamente hermoso.

Claro que si a conciertos vamos, el de D'Vintage, el pasado fin de semana, fue sencillamente, para mi gusto, el mejor que me ha tocado presenciarles.

El viernes, mis papás y yo nos vamos de vacaciones a Tula, Hidalgo y a Guadalajara, Jalisco. Yo creí que no sería posible ir; a fin de cuentas sí se pudo, gracias a que sí habrá vacaciones en Ingenio. Y vaya que si hacen falta.

Hoy no tengo ganas de escribir mucho. Ahí nos wachamos.

16 dic 2007

24 maneras de hacer mejor diseño web

"24 maneras de impresionar a tus amigos" es un sitio web que, por tercer año consecutivo, otorga a los diseñadores web una tradición más geek para esperar la navidad: aprendiendo una cosa nueva cada día.

Aquí el link: 24ways.org

Ni siquiera voy a justificar que no haya posteado nada últimamente. A veces, simplemente así sucede.

3 dic 2007

El geek geográfico #8: Un mapa que tal vez hacía falta: Claves LADA

Esto es lo que me había consumido mucho de mi tiempo libre... hasta ahora.

Les presento mi Mapa de Claves LADA del Noroeste de México.


Ver mapa más grande

(Para verlo en una ventana aparte: haz click aquí.)

¿Por qué lo hice? Muy sencillo. Desde pequeño, vengo viendo los mapas de los códigos de area (area code maps) que los estadounidenses y canadienses utilizan para localizar el código de área (para marcación telefónica) de cualquier localidad de su país.

En México, en cambio, siempre hemos tenido listados enooooormes, cansados de leer y en todo caso ineficientes. La alternativa lógica es seguir el esquema gringo del mapa, que permite ver esta información (efectivamente geográfica) en un vistazo.

Es obvio, sin embargo, que si Telmex no ha querido seguir esta manera de presentar el listado de claves LADA, es por la sencilla razón de que el mapa resulta más complejo de lo que parece. En efecto, en México tenemos espacio para hasta 1000 códigos diferentes, usando nuestro actual sistema de 3 dígitos. Muchos de estos códigos, en efecto, han sido utilizados; no digo que eficientemente, pero sí utilizados.

Por otro lado, sin embargo, con el advenimiento de los teléfonos celulares, los códigos de área se complicaron mucho en México y también en EU. Ellos, sin embargo, siguen utilizando el sistema de mapas para difundir sus códigos de área... y vaya si pueden ser complejos; en todo caso, el resultado es que la granularidad de las áreas gringas ahora es nefasta: hay áreas que se enciman, ciudades cuyos límites hacen serpentear los códigos de área y crear hasta exclaves de (a veces) unas cuantas centenas de cuadras de amplitud (ejemplo: el área 714 en la zona metropolitana de Los Ángeles... y todas las demás ahí).

En México, según lo que he encontrado, usualmente las claves LADA ocupan uno o varios municipios. En algunos casos, una clave LADA comparte un municipio con otra, como en el caso de Cd. Obregón, Sonora. No hay enclaves ni exclaves (aunque algunas claves rodean casi completamente a otras, lo cual evidencía que las otras han surgido de las primeras, como en Navojoa, Sonora o Los Algodones, B. C.) Lo único extravagante es cuando los códigos de área atraviesan los límites de las entidades federativas - entre Chihuahua y Durango pasa mucho esto.

Es lógico suponer que las claves LADA han sido trazadas siguiendo motivos económicos. La forma de las claves deja ver una cierta evolución, pero también debe obedecer a las esferas de influencia de cada población, o la relación de los pobladores de un área con respecto a otra. Así, los pueblos yaquis entre Empalme y Cd. Obregón, Sonora, reciben su propia clave LADA - haciendo que hablar de Pueblo Yaqui a Obregón (en el mismo municipio) sea larga distancia, pero hablar a Vicam (en otro municipio) no lo sea. Esto solo tiene lógica si es más común hablar entre Vicam y Pueblo Yaqui: es ahorro de recursos para Telmex, pues no se ocuparán dos centros de conmutación diferentes, sino solo uno.

Mis fuentes de información:
  • La lista de códigos de área de México en Wikipedia.
  • La Enciclopedia de los Municipios de México, editada por la Secretaría de Gobernación.
  • Los mapas de municipios por entidad en Wikipedia (ejemplo: Sinaloa).
  • El listado de claves LADA en Excel que me encontré en la red, de cuando se hizo la transición al sistema de claves de tres dígitos.
  • Una vieja enciclopedia, "Nuestro México", publicada en los años 70s por Editorial Dempla, que contiene mapas con la división municipal de cada estado.
En fin, he hecho esto porque creo que puede servirle a más de alguno, pero sobre todo porque me he divertido con ello. Y, la verdad, me siento orgulloso de ello.

Quizás continúe con el resto del país. Será tardado - a fin de cuentas, el noroeste *era* la parte más sencilla...

Bienvenidos a la navidad.

No, no me equivoqué. La verdad es que, comercialmente, el tiempo de navidad comienza desde la 2a. quincena de noviembre... pero no quiero referirme a eso. Me refiero más bien al Adviento, el tiempo de espera para que llegue el 25 de diciembre.

Para los católicos, el sentido del adviento es simple: es un tiempo de meditación, de preparación personal, en espera de la llegada (simbólicamente) de Jesús Niño, en Navidad, y (realmente) de la segunda venida de Jesucristo, de la que "no sabemos el día ni la hora". Como la Cuaresma, pues, es un tiempo que sirve para buscar ser mejores, superarnos a nosotros mismos y acercarnos más a Dios.

Un adviento bien vivido lleva a una Navidad que puede disfrutarse más plenamente.

Por eso, para mí, en lo personal, el tiempo navideño llega con el adviento... no cuando el libre mercado, con sus santacloses y sus "buenos deseos genéricos" con trasfondo de compra, lo deciden.

30 nov 2007

Post 501, yaaay.

501, como el popular modelo (¿prototípico?) de pantalones de mezclilla Levi's.

501 como la Máquina 501, el corrido revolucionario que cuenta cómo Jesús García se sacrificó para salvar de una destrucción segura al pueblo de Nacozari, Sonora. (Aquí una versión contemporánea y aquí la letra y la historia.)

501... quiere decir que ahí la llevamos, ¿no?

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No habia posteado en una semana porque me traen a presión en la chamba y los pocos tiempos libres que tengo, los estoy usando para... cocinar algo. Ya lo verán.