16/02/2012

El templo Yasaka y un poquito de Gion.


Finalmente llegamos al templo Yasaka, el último que visitaríamos en esta tarde del primero de enero del 2012.



El Yasaka Jinja es, podría decirse, el templo local del barrio de Gion (se pronuncia "guión"), mejor conocido por ser "el barrio de las geishas". Aunque no vimos a ninguna.



 Más gente recibiendo el año nuevo en sus mejores galas. 
Tras un ratito de relativa tranquilidad, encontramos nuevamente multitudes en este templo.


Un monje daba algún tipo de servicio que no pude descifrar.



Volví a probar mi suerte con otro omikuji (fortuna), a ver si me iba mejor que la vez pasada.


"Media buena fortuna". Bueno, es mejor que mala.


La gente colgaba sus omikujis de mala suerte en largas tiras.

Grandes filas de gente por todos lados, esperando a comprar, en este caso, pastelitos.




Una persona se vistió de samurai y dejaba que la gente se tomara foto con él.

(Y ahí voy yo.)


No se podía transitar bien de tanta gente. Ya de salida, seguimos viendo puestos y más puestos. 



Lo bueno de ser alto en una sociedad muy homogénea: puedes ver por encima de todas las cabezas. 

Aunque las pobres de Minori y Mayumi quedaban sepultadas entre toda la gente.

Hamburguesas "gigantes" de la ciudad de Sasebo, en la isla de Kyushu.



Los niños juegan a una versión de la lotería en donde hay que dar vueltas a la especie de noria de madera (en el centro de la foto) y esperar que la bolita que saldrá sea de determinado color para ganar.



Yum, taiyakis rellenos de dulce crema de frijol.

Mercadotecnia por todos lados, hasta en los templos.



Finalmente salimos y pudimos ver, después de mucho rato transcurrido, una faceta del Japón moderno. 


Aquí se nos andaba cayendo la cámara... temía que esa última fuera la última foto que podría tomar. Pero aguantó, valiente ella.


Ya era hora de ir regresando: con el ocaso se llegaba el momento de irnos de Kyoto.



Caminamos, pues, de regreso y hacia la estación de trenes. En el camino pasamos por la calle principal de Gion, llena de comercios, gente, actividad. Pasamos también al menos junto a un teatro que probablemente tendría funciones con geishas... todavía tengo pendiente ver a alguna.



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En el próximo post: adiós a Kyoto, llegando a Okayama.


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