24/01/2012

De autobuses llenos y ramen

Japón no es perfecto, aunque así pareciera a veces. Miren ese glorioso atardecer.


Íbamos terminando nuestra visita de templos del día y ya era hora de regresar al hotel y buscar algo de cenar.


El sistema de autobuses en Kyoto es extenso y exacto. Lamentablemente, aún así había una gran cola de personas que deseaban abordar el autobús.
Cuando éste llegó, habían unas dos personas a bordo. El autobús se llenó y no todos alcanzaron a entrar.


Varias fueron las paradas que hizo; en las primeras, una o dos personas alcanzaban a entrar, no más. El conductor comenzaba a impacientarse y a decirles a los pasajeros mediante el altavoz que se recorrieran - en palabras menos amables que de costumbre.


Además de anuncios, el autobús traía mensajes. Este es un poema.


Satomi y Minori alcanzaron a sentarse y casi de inmediato se durmieron.


Este es el botón para pedir parada - en este caso iluminado, pues alguien se bajaría próximamente.

El viaje habrá durado cosa de una hora en esas condiciones. Bajarnos fue un rollo: íbamos hasta atrás del camión y seguía lleno. En vez de cruzar por entre toda la gente, bajamos por la puerta de entrada (enmedio del camión) y volvimos a subir por la de salida (enfrente) para pagar al chofer. Afortunadamente, para este momento ya era yo más o menos ágil con las monedas.


Caminamos en el centro de Kyoto, cerca de donde habíamos tomado el camión en la mañana.


Un adorno de navidad, excepcionalmente aún instalado.



 
Esta fue la última foto que saqué ese día, antes de que la pila de mi cámara quedara por completo agotada. Fuimos a "Jet Set", una tienda de música con un concepto particular: se especializa en discos de vinil, y solo de ciertos ritmos - jazz, reggae, electrónica, bossa nova y otros ritmos latinos, fusión, hip-hop... cosas que hacen felices a los DJ's. Muchas de las producciones a la venta eran de artistas no muy conocidos por el común de la población, incluso si no eran cosas nuevas.

¿Por qué la visita a la tienda de discos? Porque Hiroko, Satomi y Minori se conocieron en la universidad, en Osaka. Los fines de semana, a veces venían juntas a Kyoto y se hicieron fanáticas de esta tienda.  Fue una reunión del recuerdo para ellas.



Afortunadamente, luego de deambular un rato, llegamos al hotel y pude cargar mi cámara lo suficiente para no perder detalle de lo siguiente.


Paseamos por los pasillos, ya casi vacíos, de las calles comerciales cercanas al hotel.


Arriba, una tienda de tés.


Arriba, una capilla (de hecho antigua) que quedó encerrada dentro de la calle comercial.





En una tienda de música, aprovechaban a los personajes de K-On para promocionar los instrumentos que ellas tocan.





 Llegamos finalmente a un lugar dónde satisfacer el apetito - y calentarnos un poco: un puesto tradicional de ramen.






Ramen de chuleta de puerco.





Este era el de Hiroko - no recuerdo de qué era, pero el color café se lo debe al curry. 


Estar en un lugar caliente comiendo ramen = cara roja.



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Mañana: Kyoto y su cultura del café.

1 comentario:

Gaolga dijo...

Ok resumo mi comentario en dos frases:

Me encantan las ramen se ven riquisimas
Me encantan tus post!!!!!!!!!!!!!!!

:D