26/01/2012

La catedral católica de Kyoto.

Es la última mañana del 2011.


Desayunamos en el hotel. El buffet nunca decepcionó.


Natto sobre arroz.


Verduras.


Esto era berenjena. El poco apetitoso aspecto no delata su sabor.


Tenían estos adornos en una mesa.


Pan calientito que podías meter en un pequeño tostador.





Terminando el desayuno, a prepararse rápidamente...

"No, no es esa Sanyo", me decía Hiroko acerca de la pasta de dientes.


Enfrente del hotel está, curiosamente, la Catedral Católica de Kyoto.
El cristianismo en general, y el catolicismo en particular, no están precisamente muy extendidos allá (a diferencia de Corea, por ejemplo). Aún así, existe una cierta cantidad de fieles autóctonos.


La iglesia, de corte moderno, aún así incluye un techo que recuerda al de los templos nipones.



El interior era sobrio, pero muy limpio y bonito. 


Los vitrales incluían frases en latín.



Tras el altar, un gran vitral. Los azules predominan.


El Santísimo al frente, del lado derecho, junto al estrado de los lectores...

...del lado izquierdo, el ambón, frente a una imagen de María bastante familiar para mí.

El nacimiento bajo el altar. Atrás está el que puedo suponer es el escudo de la Diócesis de Kyoto.


La caligrafía me hace recordar que, con todo, seguimos en Japón.

 



Las mexicanas Nochebuenas.


ESTO. Esto debería estar en todas las iglesias... y como ex-corista, realmente lo habría apreciado en su momento. El tablero muestra un número por cada uno de (solamente) 5 cantos; el número correspondería a un índice en un libro de cantos al que los fieles tienen acceso, es de suponer. (Reconozco el kanji de "entrada" en la primera fila.)


El coro y el órgano en la parte trasera. La nave de la iglesia es sencilla, con capacidad quizás para unas 200 personas.



Viacrucis.



Abajo, la vista hacia el atrio y hacia la calle Kawaramachi.



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En el próximo post: ahora sí, el mercado de comida.

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